martes, 14 de octubre de 2014

Ella iba a puuuuuuuuuuuuuuuuro...gozarla.




Llegué a su casa, me encanta su casa, es luminosa y parece sacada de catalogo de revista, tiene un cuadro de Vasili Kandinsky y otro de Salvador Dalí. Al pisar la casa y largarle mi abrazo, sentir su aroma es cuando recuerdo lo que hicimos las ultimas dos veces que nos juntamos y lo que no hice y estoy dispuesta a hacer hoy. Me siento en el sillón negro de cuero, tan blando que me incomoda, porque me siento tan cómoda. Me ofrece un té. Lo acepto. Me ofrece fumar, fumo. Todo sirve para desinhibir la personalidad y lograr lo que quiero hacer.
Me pasa el té sin azúcar. Es un excelente anfitrión. Su mirada y su risa me indican que voy por buen camino. El camino del deseo. Se sienta a mi lado, me mira mientras pongo mis labios en la taza y bebo el té extremadamente caliente y me quemo, obvio, quedo con la lengua hirviendo. Cuidado, me dice, no te vayas a quemar, y se ríe. Me encanta que los hombres que deseo se burlen de mi sutilmente, es un juego perverso para entrar a algo más. Así que dejo el té en la mesa de vidrio, una mesa muy de artista aunque él no lo es. Lo miro fijamente a los ojos, él me mira sin pestañear y se ríe, sin dejar de mirarme, se acerca a mi boca. Me corro delicadamente y me posiciono arriba de su cuerpo, él como sabio de las aventuras en su departamento se adueña de mi trasero e incrusta sus dedos en él. Comienza ahí mi lista de indicaciones para hacer lo que quiero hacer y que no salga mal, quizás soy calculista, pero no podría soportar que saliera mal.
Comienzo a moverme para empezar el calentamiento de su miembro que empezará a elevarse. Te voy a pedir ciertas cosas, le digo sutilmente. Él me mira con esa cara calentona que no puede ser mas evidente. Primero, no fuerces el proceso, segundo si quieres poner tus manos en mi cabeza hazlo, pero yo manejo el tiempo, y tercero, por favor no expulse nada de tu cuerpo.
El meneo de nuestras humanidades se hace totalmente intenso, él me besa de una manera que mis jugos personales no pueden evitarse y calentarme se vuelve algo fácil. Su boca exquisita, su lengua perfecta invade mi boca, mi cuello, se come mi cuello, lame mi oreja como si supiera que lamerla sutilmente me lleva al culmine de la vida (y yo no lo entiendo, es una maldita oreja, nada mas que eso). Le quito su polera, él me quita la mía, se hace cargo de mis senos, los chupa, los absorbe y claramente me tiene en su poder, pero hoy mi objetivo es claro voy a bajar. Apoyo su cabeza en el respaldo del blando sillón, me hago dueña de su cuello, lo lamo, y sus gemidos me excitan para hacerlo con mas garra, bajo por su pecho liberado de bellos, en el intertanto desabrocho su cinturón, el jean, y su enorme humanidad revive de entre los muertos, oh fucking shet, es hermosamente bello. Siempre he dicho que un pico bello hay que elogiarlo y eso iba a hacer. Me humedezco los labios y lo miro directo a los ojos, y esa mirada, esa calentura, esa forma de decirme “no te quiero, solo chupamelo” me excita mas. El no compromiso me calienta. Recuerdo cada vez que me metió los dedos en la boca mientras tirábamos y él se imaginaba como se lo chuparía, hoy iba a ser el día en que sus dedos solo estarían en mi cabeza. Bajé, me arrodillé y me metí ese miembro en mi boca sutilmente, lo hice mi juguete favorito. Cada vez que lo hacía mas me calentaba, mas quería seguir, es como un dulce que no quiero dejar.
Dime caliente, lo que quieras, es lo que soy. Lo disfruto, cambié de movimientos, lo succioné, lo lleve al fondo, bajé. Él lo disfruto, sus gemidos lo decían y su manos agarrándome el pelo a punto de irse. ese, ese era el punto culmine donde yo actuaba con mas rapidez para forzarlo a que me quitara de su pico y me atravesara con toda la calentura del instinto.
Pues eso hizo luego de varios minutos en que lo mantuvo a punto de la gloria. Me tomó brutalmente me puso en cuatro y empezó a darme todo lo que tenia. Encima de ese sillón grité, grité tanto que me tapó la boca, mientras yo lamía sus dedos el me daba todo lo que yo quería. Me tomó y me llevó a su cama, me tumbó de espalda, me agarró las manos y las encadenó con las suyas encima de mi cabeza, tiene la fuerza que me recuerda un animal, su respiración es de un animal, su forma de introducirme y penetrarme es de un animal, era como tener a Wolverine arriba mío. Y no podía dejar de gritar y de sentirme excitada, porque había logrado saber cual era la forma de tirar que mas me calentaba, nunca nadie pudo saberlo sin que yo se lo dijera, pero él, él fue único.
Logré lo que quería, hice lo que quería. Así que al irnos como dos dulces enamorados, me duché, me limpié, quedé como nueva. Me vestí, tomé mis cosas y me marché. Me despedí. Yendo ya a mi próximo destino en el tren me envió un mensaje “Me encantó estar contigo” al cual respondí “Me encanta ser tu amiga”.-

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